Cómo embalar bien para que no se rompa nada

Embalar bien no es meter cosas en cajas: es hacerlo en un orden que te ahorre días y evite que la vajilla de tu abuela acabe en pedazos. Estos son los trucos que damos a todos nuestros clientes.
Empieza por lo que menos usas
El error clásico es empezar por la cocina y luego pasar tres días comiendo de pie. Embala primero lo de temporada, los libros, la decoración y lo del trastero. Deja para el final lo de diario: ropa de la semana, útiles de cocina, cargadores. Así vives con normalidad hasta el último momento.
Cómo proteger lo frágil de verdad
- Platos de pie, no apilados, envueltos de uno en uno y con la caja rellena para que no bailen.
- Cristalería con papel dentro y fuera; nunca vacía.
- Televisores y electrónica, mejor en su caja original o con mantas y esquineras.
- Cuadros y espejos, en vertical y con una cruz de cinta sobre el cristal.
El truco que más agradecen
- Numera cada caja por habitación: "cocina 1, cocina 2", con rotulador gordo.
- Anota en una libreta qué hay en cada número.
- El día de la descarga, cada caja va directa a su cuarto.
¿Y si no tengo tiempo para embalar?
Es lo más habitual cuando trabajas o tienes niños. Para eso está el servicio de embalaje: llegamos con cajas, papel, plástico de burbujas y fundas, y lo dejamos todo listo. Mucha gente nos pide embalar solo cocina, cuadros y electrónica —lo que más se rompe— y hacer ellos la ropa y los libros. Cuéntanoslo al pedir presupuesto y lo ajustamos.
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